En invierno resulta desagradable que te asignen casos de vampirismo, saqueo de tumbas, apariciones en edificios de la Agencia Tributaria, satanismo in situ y fantasmas en cementerios. Más que nada porque hace mucha rasca en según qué sitios.
Ignoro la razón por la que toda esta parafernalia se incrementa en época de crisis económica pero el caso es que no damos abasto, estoy empezando a replantearme subcontratar algún caso de satanismo pendiente, creo que Iker Jiménez tiene un hueco entre libro, radio, tele, periódico y las clases de punto de cruz.
En nuestra última visita a un camposanto no conseguimos encontrar más fantasmas que el sheriff local, alias “el conejo de Illinois”. Sin embargo, conseguimos dar fe de una máxima que se repite constantemente: “De valientes está el cementerio lleno”.

¿Buscando el suelo del Ibex?
En una de las lápidas rezaba : “… mártir por intentar darse de baja de Orange”… En otra se podía leer : “… caído en heroico cruce de calzada por paso de peatones”… Y en otra más : “… el Gobierno experimentó con él, o se zampó el turrón que sobró de la Navidad de hace dos años… continúa siendo un misterio”.
- Mulder… Tengo hambre.- Frase que Scully me repite en todos y cada uno de los cementerios.
- Pero si hemos comido hace media hora en un bar de la carretera.
- Querrás decir que tú has comido. ¿Te fijaste en el aspecto de la ensaladilla?… No me extrañaría que mañana aparecieras como nuevo inquilino de este cementerio.
- Jajaja, mala hierba nunca muere… Mira otro valiente más… – ¿Qué pone en ésa?… Bla, bla, bla…. “y tenía la gran virtud de encontrar a diario el suelo de la bolsa”.
- Vaya… Mulder… Me muero por unos panchitos.
LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA.
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